Alternativas al No Limit Hold'em

El Hold'em, sobre todo en su variante de No Limit, es lo que todos conocemos como póquer tradicional. Es la típica mecánica de juego en la que se nos reparten dos naipes y luego usamos las cinco cartas comunitarias de la mesa para formar la mejor combinación de manos posible. A pesar de ser la más extendida, la realidad es que hay otras formas de juego que también cuentan con muchos adeptos.

Un claro ejemplo es la modalidad de Omaha. La gran diferencia entre Omaha y Hold'em es que cada jugador recibe un total de cuatro cartas en vez de dos. Puede que pienses que es un cambio sin importancia, pero si te paras a analizarlo eso se traduce en un aumento exponencial de las combinaciones que puedes llegar a obtener. También hay cinco cartas comunitarias, por lo que en la última fase de la mano, el river, tendrás nueve naipes para formar tu mano. Omaha se juega casi siempre en su versión Pot Limit, donde no existe la posibilidad de ir All In y la subida máxima es aproximadamente del tamaño del bote.

Otra variante es el Fixed Limit, donde volvemos a contar con dos cartas propias y cinco comunes. Lo que convierte a esta modalidad en única es que, como su propio nombre indica, el número de apuestas y resubidas por cada fase de la mano está limitado. Si ya de por sí el póquer es un juego donde la estrategia es esencial, esta opción en particular multiplica de forma exponencial todo el conocimiento táctico que has de tener.

Por supuesto, existen torneos, Sits and Go y mesas de dinero para todas las modalidades. La gran ventaja que encontrarás si te especializas en Omaha o Fixed Limit es que la gran mayoría de jugadores son realmente malos y eso se traduce en dinero. El problema es que tampoco hay una base de usuarios lo suficientemente sólida como para poder encontrar siempre mesas disponibles, pero eso dependerá sobre todo de la sala que escojas y la hora del día. Lo que está claro es que el póquer va mucho más allá del clásico No Limit Hold'em.